¿Cómo empezó el odio de #Trump por México?

Las luces y reflectores  de los que parece ser amante  Donald Trump, han fijado su atención estelar en este controversial millonario y ahora (actualización lamentable) presidente de Estados Unidos. Quisiera hacer un poco de historia sobre la relación con altibajos que ha tenido Trump con nuestro país y finalmente hablar de lo que México ha dejado de hacer como sociedad y el por qué “nos arde” tanto, recuerden “lo que te choca, te checa”.

Donald Trump no siempre habló mal de México.

En el año 2007 el empresario inmobiliario y su familia se dedicaron mucho tiempo a ser promotores activos de las bondades de Playas de Tijuana, una zona residencial en Baja California cercana a la frontera de su natal Estados Unidos. “Cuando visité el sitio, quedé estupefacta. Desde ese momento, supe que tenía que hacer algo ahí”, dijo Ivanka, la hija del magnate. Su familia, en ese entonces buscaba desarrollar el Trump Ocean Resort Baja, un exclusivo complejo residencial que albergaría 526 apartamentos con un costo que oscilaba entre 300.000 y 3 millones de dólares, según cita el diario español El País , en su edición de ayer.

El Fracaso en México

Sin embargo, meses más tarde debido a la crisis económica en 2007 que afectó -particularmente- al sector inmobiliario en Estados Unidos el proyecto perdió viabilidad, por ende  las gestiones bancarias fueron tensas al grado del fracaso y con ello los constructores se habían quedado sin recursos para concluir la obra de Trump en México, uno de sus más amargos “truenes” empresariales, si tomamos en cuenta que el magnate hizo un promocional de 8 minutos para inversores y compradores en una lujosa fiesta organizada en San Diego para anunciar el flamante proyecto, sin contar que invirtió miles de dólares en publicidad para el complejo en las zonas más concurridas de NY.

Los comentarios que lo pusieron en “El ojo del huracán”

A principios de 2015, cuando nuestro mexicano Gónzalez Iñarritu ganó el premio OSCAR, Trump comenzó a promover comentarios polémicos respecto a México “Tengo una demanda que gané en México y que no puedo cobrar por el corrupto sistema. No hagan negocios en México”, escribió en un tweet que le dio la vuelta al mundo y calentó los ánimos de sus detractores.

Finalmente en En New Hampshire (durante un fallido arranque de campaña por la presidencia de EU) el multimillonario dijo en tono sarcástico:  “México está comiendo nuestro almuerzo. ¿Por qué no dejar a los ilegales conducir coches a través de la frontera.” y en tono despectivo a los inmigrantes los acusaba de forma general de tráfico de drogras: “traen drogas, la delincuencia, son violadores, y supongo algunos son buenas personas.”

Hoy Trump dice no arrepentirse de su discurso y nos ha inmerso en el panorama económico más inestable y promoción activa de la antitesís del planteamiento de Estados Unidos como nación. Sabemos de su intención de seguir con el compromiso de construir un muro en la frontera sur de EU, sin embargo, atinó a decir. Polemizar sobre el muro, es polemizar sobre un proyecto de una presidencia que se vislumbra poco viable de llegar al final de su mandato, por lo menos, tal cual como ha planteado hasta ahora su ineficaz y xenofobo proyecto de nación.

Sin duda, es legítimo que los mexicanos nos digamos ofendidos y que la ola de reacciones de figuras públicas no se hayan hecho esperar. En ese sentido, sería conveniente recordar también que los inmigrantes son el sector más desfavorecido en materia de educación, salud y oportunidades en México y que muchos mexicanos (que hoy se dicen ofendidos) han discriminado en diversas ocasiones dentro y fuera de nuestro territorio, por una cuestión de clases sociales y falsas e ineficaces políticas de desarrollo e inclusión.

Estamos pues ante una buena oportunidad para que gobierno y sociedad examinemos lo que hemos estado haciendo con nuestros paisanos y de forma imperante dejar de lado la victimización y falso sentido patriótico.Mientras no hagamos esto, es de alguna forma incongruente reclamar lo que nosotros mismos hacemos al ignorar o estigmatizar -en nuestro propio territorio- a nuestros mexicanos, esos que se van a buscar lo que el sistema socio político mexicano es carente de proveer.

Finalmente, me despido recordando que las sociedades más incluyentes de nuestro planeta son las más exitosas. La diversidad es lo que nos fortalece.

“El odio a las razas no forma parte la naturaleza humana; más bien es el abandono de la naturaleza humana.”

Orson Welles.

 

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